La autoestima
“¿Sabes cuál es tu propósito en la vida?
_¡Te ayudamos a descubrirlo! En 4 semanas y cómodamente desde tu casa, lo vas a conocer
_Reto: Transfórmate en 7 días mediante afirmaciones y conseguirás todo lo que te propongas”
Infinitos mensajes de este tipo o parecidos te están llegando todos los días. ¿Y por qué? Porque todos queremos tener soluciones o resultados rápidos y sencillos sin esfuerzo y sin dolor en el mínimo tiempo posible.
Pero… el proceso de desarrollo personal y autoconocimiento es un PROCESO y por ello requiere su tiempo para que cada persona descubra sus cualidades, potencie otras y vaya definiendo así lo que le resulta fácil de hacer, que no por eso tiene menos valor en la sociedad y conociendo qué es lo que más disfruta haciendo para poder contribuir desde su mejor versión.
Puedes tener un rasgo físico que fuera rechazado en tu infancia que ya reconociste y lo llevas bien o incluso lo resaltas más porque te trae beneficios. También te pudiste quedar atrapado en la negación de ese rasgo que sigues rechazando e intentas ocultar o disimular. Y otra opción, es que después de aceptarlo, quieras aprender a sacarle partido o en el caso de un rasgo de la personalidad, que le des una utilidad para aportar a los demás y sentirte realizad@.
Hoy leemos el cuento de Dumbo que, tras ser rechazado por sus grandes orejas, descubrió su utilidad y aprendió a usarlas con la ayuda de su amigo. Su amigo representa el arquetipo del Mago que transforma las creencias negativas en positivas y que activa en el pequeño elefante la confianza en algo externo para luego confiar en sus capacidades.
Es recomendable que leas el cuento antes de contestar a las preguntas para conectar con tu parte intuitiva y creativa y hazlo sin buscar respuestas lógicas, así que contesta lo primero que te venga por muy disparatado que le parezca a tu mente racional. Así irás entrenando esa parte de tu cerebro que no estás acostumbrad@ a usar.
DUMBO (UN CUENTO PARA LA AUTOESTIMA)
Los animales del circo Casey estaban muy excitados: las cigüeñas estaban a punto de llegar con los recién nacidos.
La señora elefanta, Jumbo estaba muy contenta sin importarle la espera pero al abrir el hatillo con su bebé descubrió que su pequeño era distinto: sus orejas eran enormes. El resto de elefantas, arremolinadas alrededor de Jumbo, soltaron una sonora carcajada, y empezaron a burlarse del elefantito.
La señora elefanta estaba tan enfadada de estas burlas y por ver triste a su hijo que, un día, arremetió con todas sus fuerzas contra los chicos, y el dueño del circo decidió encerrarla.
El pequeño Dumbo se quedó así solo y muy triste sin su mamá. Intentó integrarse con el resto de elefantes, pero todos le rechazaron.
– No queremos elefantes raros entre nosotros – le decían.
Y el pequeño elefante tuvo que retirarse a un rincón, solo y triste hasta que conoció a Timothy, un pequeño ratón alegre y optimista que le dijo:
– Serás el elefante más famoso y querido de todos- le prometió.
Esa misma noche, el ratón fue a hablar con el maestro de ceremonias del circo mientras éste dormía, y consiguió convencerle para que colocara al pequeño Dumbo en lo más alto de la torre de elefantes, uno de los números más sorprendentes.
El gran día llegó: Dumbo estaba a punto de estrenarse en la pirámide de elefantes. Pero justo cuando subió a lo más alto, le entró tanto miedo que perdió el equilibrio y cayó, hiriendo a varios elefantes y destrozando la carpa.
El maestro de ceremonias, enfadado, decidió darle un papel donde debía tirarse desde muy alto a una tinaja con agua. Todos se reían mucho con ese número, pero Dumbo se sentía muy desdichado.
Un día que Timothy llevó a Dumbo a ver a su madre, a la vuelta a su recinto, ambos bebieron agua de una tinaja que resultó ser licor. El ratón y el elefantito se emborrachan hasta el punto de ver… ¡elefantes rosas!
Al día siguiente, amanecieron sobre la copa de unos árboles.
– Pero… ¿cómo llegamos hasta aquí arriba?- se preguntó entonces Timothy- Eso es… Dumbo… ¡tú vuelas! ¡Puedes volar!
– ¿Yo?- preguntó asombrado el pequeño elefante.
– Estoy seguro. Esas grandes orejas en verdad te harán único.
Desde ese día, Timothy, con ayuda de unos cuervos, decide enseñar a volar a Dumbo. Para que el elefante no tenga miedo, usa un truco y le dice:
– Con esta pluma podrás volar. Debes creer en su magia. ¡Funciona!
Y aquel día, Dumbo, con la pluma en su trompa consiguió volar.
El maestro de ceremonias decidió entonces hacer algo más difícil el número de Dumbo.
– Dumbo- le dijo su amigo Timothy- esta vez no saltarás… ¡volarás! Demuestra a todos lo que sabes hacer. ¡Serás una sensación!
– Tienes razón- dijo convencido Dumbo- Esta noche, volaré.
Así que esa misma noche, Dumbo se preparó como de costumbre para su número pero esa vez llevaba consigo una pluma:su gran secreto para volar. Pero justo cuando estaba a punto de saltar, en lo más alto, a Dumbo se le escapó la pluma y comenzó a sentir tal pánico que no podía reaccionar. Timothy, al ver lo que pasaba, le gritó:
– Dumbo, la pluma no es mágica. Te lo dije para que perdieras el miedo. Nunca ha sido mágica. ¡Tú puedes volar!
Y entonces, Dumbo lo intentó, y comenzó a mover las orejas hasta conseguir planear por todo el recinto. El público, maravillado, no podía dejar de aplaudir.
El maestro de ceremonias decidió entonces convertir a Dumbo en su gran estrella. Y preparó un recinto especial para Dumbo y su madre. Timothy se convirtió en su representante y desde entonces, Dumbo y su mamá fueron muy felices y admirados.
Ahora piensa en una escena del cuento antes de que llegara el ratón a la vida de Dumbo:
¿A quién/es mira Dumbo? ¿Qué piensa? ¿Qué siente? ¿Qué hace?
¿A quién/es mira su madre? ¿Qué piensa? ¿Qué siente? ¿Qué hace?
¿A quién/es miran el resto de elefantes? ¿Qué piensan? ¿Qué sienten?
Has de saber que cómo piensan, sienten y lo que hacen todos estos individuos a los que has preguntado son partes tuyas más o menos conscientes. Puedes hacer también, el ejercicio de ver en qué situaciones de tu vida o con qué personas actúas desde esos personajes.
Vamos a trabajar a través de una historia que traeré, tú sólo tienes que traer pensado un asunto que quieras tratar y algo para anotar (tanto el asunto como las respuestas e insights que tengas no tendrás que compartirlos si no quieres, puedes hacer el trabajo para ti) y quien quiera compartir sus dudas y bloqueos con alguna cuestión lo podrá hacer para que yo le pueda hacer alguna devolución.
Ponte en contacto conmigo si estás interesad@, te dejo el botón debajo.
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Sin más que contarte, te envío ¡un abrazo!
Pilar
Caminar en Autenticidad

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