Cuando me muestro tengo miedo  al rechazo de los demás

Durante mi adolescencia y juventud no me mostraba a los demás libremente, sólo mostraba lo que creía que sería aceptado y me limitaba en mi expresión y mis formas. Elegí amistades que también hacían lo mismo por lo que encajábamos a la perfección.

Pasó el tiempo, fui trabajando en mi autoestima pero aquellos pensamientos y los sentimientos asociados seguían en mi inconsciente.  Llegó un momento en que ya no pude más, mi cuerpo me estaba dando señales, mis sensaciones y emociones más genuinas me indicaban que no estaba en mi lugar, que estaba muy lejos de quien era yo realmente, me había olvidado de mí para que los demás me aceptaran, mi forma de relacionarme básicamente estaba basada en un exceso de empatía, de complacencia, de exigencia y sobreesfuerzo que me habían llevado al límite. En este momento, el primer paso a dar era terminar con las relaciones y con el trabajo que estaba manteniendo gracias a esa estructura, ahora  empezaría a recuperar mi energía y volver a mí.

Ésta no sería la única solución, digamos que era necesario pero ahora había que hacer un trabajo de reconstrucción, más bien de deconstrucción y aprendizaje de nuevas formas de relación para no volver a repetir los patrones antiguos.

Mi nombre es Pilar Sánchez y me formé en Terapia corporal integrativa y en Terapia narrativa. La primera trabaja con la persona en sus niveles mental, emocional y corporal, la segunda favorece la conexión con el inconsciente y desidentificación de los pensamientos y emociones.

Después de cursar Educación social y desarrollar mi labor profesional, sobre todo, en el ámbito social y educativo empecé a ocuparme de mi autoconocimiento, de esto hace unos diez años ya. Entonces, me empecé a formar, además de en lo citado anteriormente, en mediación para resolución de conflictos, terapia de parejas, yoga infantil, canto intuitivo y otras disciplinas pero el aprendizaje más grande adquirido ha sido y es el que decido tomar de las experiencias que me presenta la vida.

Los beneficios de la terapia narrativa son:

Hace conscientes pensamientos inconscientes

Trae a la luz emociones no vistas

Te ayuda a identificar estas emociones

Aporta más amplitud de visión ante una cuestión

Te aporta otras soluciones al problema

Contemplas otras formas de actuar ante esa situación

Identificas creencias que te impiden avanzar

Ves patrones de conducta repetitivos que te llevan a conflicto

Te propongo un ejercicio para volver a ti que harás durante no más de 3 minutos:

Siéntate cómodamente con la espalda recta en un lugar donde no te vayan a molestar, cierra tus ojos y vas a centrarte en observar tu respiración sin querer cambiarla, sólo observa si te cuesta más trabajo tomar el aire o soltarlo, si hay opresión en el pecho, si estás agitada/o.

Ahora te propongo explorar la técnica de terapia narrativa:

Vamos a indagar un poco en tu forma de pensar y sentir; resérvate un lugar tranquilo y unos 5 minutos para poder llevarlo a cabo. Te cuento una historia para que después te hagas una serie de preguntas sobre ella:

«Eran una pareja que vivían apaciblemente en una isla rodeados de naturaleza y algunos habitantes tranquilos de mediana edad. Él era artista y dedicaba gran parte de su tiempo a su arte con el que iban viviendo humildemente, ella como él no tenía tiempo para hacer el trabajo de casa, lo hacía y lo hacía esforzadamente porque era lo que mejor sabía hacer aunque siempre pensaba en un futuro en el que pudiera descubrir alguna destreza suya o aprender una nueva»

Una vez leída la historia, vas a pensar en un asunto que quieras abordar como, por ejemplo: “Hacer un cambio de profesión” “Mejorar la comunicación con tu pareja” o cualquier otro tema que quieras tratar y vas a hacer las siguientes preguntas (puedes imaginar a los personajes en una escena):

¿A quién mira la mujer? ¿Cómo se siente? ¿Por qué?

¿A quién mira el artista? ¿Cómo se siente? ¿Por qué?

¿Te reconoces en esos personajes?

Te doy un posible escenario e interpretación donde esta mujer mira al hombre y se siente inferior a él porque considera que él es más inteligente y que como trae el dinero a casa merece toda la atención, el hombre mira a otros lugares buscando inspiración para su trabajo, se siente invadido por la mujer cuando está cerca porque cree que ella le roba su tiempo y energía.

Si te has reconocido en esta descripción, probablemente hay un conflicto en ti entre tu parte masculina y femenina ya que no se consideran iguales y además hay una a la que le resulta molesta la otra. Se empezaría a trabajar la autoestima en lo femenino soltando el esfuerzo por agradar al otro y la comunicación asertiva en ambos para que expresaran sus necesidades desde el respeto mutuo.

Te animo a que te inscribas ahora en mi Taller gratuito online “Habitando mi Asunto” si quieres indagar más sobre tí porque lo que te compartiré te podrá resonar.

Lo harás a tu ritmo desde donde quieras, sólo necesitas conexión a internet. Al inscribirte en el enlace que te dejo debajo te enviaré un correo para que lo confirmes y en unos días recibirás tu primer correo con el vídeo y así hasta 5 correos. Como ves es muy fácil y cómodo y estoy segura de que te vas a llevar un aprendizaje valioso sobre ti misma/o.

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Este taller lo envío por correo electrónico, son 5 e-mails que harás a tu ritmo acabando con un ejercicio del que te daré feedback.

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